jueves, 4 de febrero de 2010

Reflexiones III. Selección de poema/s de Rubén Bonifaz Nuño. (Sarli E. Mercado)


ALGO SE ME HA QUEBRADO ESTA MAÑANA…

Algo se me ha quebrado esta mañana
de andar, de cara en cara, preguntando
por el que vive dentro.

Y habla y se queja y se me tuerce
hasta la lengua del zapato,
por tener que aguantar como los hombres
tanta pobreza, tanto oscuro
camino a la vejez; tantos remiendos
nunca invisibles, en la piel del alma.

Yo no entiendo, yo quiero solamente
y trabajo en mi oficio.
Yo pienso: hay que vivir; dificultosa
y todo, [n]uestra vida es nuestra.  (muestra)
Pero cuanta furia melancólica
hay en algunos días. Qué cansancio.

Cómo entonces
pensar e[n] platos venturosos (el)
en cucharas calmadas, en ratones
de lujosísimos departamentos,
si entonces recordamos que los platos
aúllan de nostalgia, boquiabiertos,
y despiertan secas las cucharas,
y desfallecen de hambre los ratones
en humildes cocinas.

Y conste que no hablo
en símbolos; hablo llanamente
de meras cosas del espíritu.
Qué insufribles, a veces, las virtudes
de la buena memoria; yo me acuerdo
hasta dormido, y aunque jure y grite
que no quiero acordarme.

De andar buscando llego.
Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.
Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo
y pienso en esta vida que no es bella
ni mucho menos, como dicen
los que viven dichosos. Yo no entiendo.

Escribo amargo y fácil,
Y en el día resollante y monótono
De no tener cabeza sobre el traje,
ni traje que no apriete,
ni mujer en qué caerse muerto.
                        (De Fuego de pobres, 1961)


¿Y HEMOS DE LLORAR PORQUE LAS COSAS…

¿Y hemos de llorar porque las cosas
están así sobre la tierra?
Hay una mujer, quedan amigos
Y el desprecio, Flaca, a lo que dueles.
No sé si habré de morir todo;
No todo he muerto; mientras vivo,
Me vienes guanga, compañera.
                        (De Calacas, 2003)



Gracias Jesús por la sugerencia de compartir un poema. Para mí fue imposible elegir un solo poema, así que agregué uno más al de Fuego de pobres (1961): el último de Calacas (2003). Son poemas escritos en dos momentos distintos en la vida del poeta y sin embargo hay cierto eco entre uno y otro. Ambos me invitaron a reflexionar sobre nuestro presente, sobre los múltiples modos de la pobreza, sobre la responsabilidad ética del individuo, la mía y la que siente el poeta. Reflexionar sobre las tragedias del presente, las de este siglo XXI y las que aún están con nosotros del pasado siglo. Hoy somos testigos de las continuas guerras en el Oriente Medio; de la experiencia de pobreza en Haití que sólo la naturaleza ha logrado ponerla en la lente, en el ojo de todos; o la crisis económica global —para nombrar sólo las que ahora eligen mencionar los medios de masa— “¿Hemos de llorar porque las cosas están así sobre la tierra?”pregunta Bonifaz Nuño. Y es que la pobreza de la que habla no es sólo la que golpea y hiere a los desposeídos, es también una pobreza de espíritu de “el que vive dentro” de nosotros mismos, como nos recuerda en los versos de “Algo se me ha quebrado esta mañana…”.  Como ante un espejo cóncavo, el poeta apunta aquí al yo, a la memoria y a la muerte: la “Flaca” compañera de llegada “guanga”.   4/2/2010


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.