viernes, 5 de febrero de 2010
Poema y comentario de María José Sanjuan
Hola, hace unos días que terminé de leer el libro de Rubén Bonifaz nuño, en honor a la verdad quiero decir que el libro,los poemas de la antología de visor,que es lo único que he leído de él, me han gustado de forma desigual, algunos me han gustado mucho, he logrado que me abrieran el pecho, que me emocionaran y otros por el contrarío me has resultado tan oscuros y crípticos que no me han gustado nada, para ser más exacta me han dejado absolutamente fría, demasidas palabras para no decir nada, sorry, espero que la opiniónes de los compañeros me ayuden a encontrar en esos poemas lo que me ha sido imposible encontrar en solitario. Espero no ser excomulgada.
Siguiendo la sugerencia de Jesús, mando un poema con el cual si que me he identificado, he sentido tantas veces lo mismo al ver las ventanas iluminadas entre la oscuridad de la noche, esas pantallas, esas cortinas de humo tras de las que se esconde lo que amamos, lo que odiamos, lo que desconocemos, lo que olvidamos.
En fin un bellísimo poema.
Cambiando de tema, me ha resultado muy complicado acceder al blog.
Y cambiando otra vez de tema, los comentarios de los compañeros sobre Idea Vilariño me parecieron de gran hondura,en fin muy, muy buenos.Yo envié un comentario pero no llegó, a ver si llega este. Un abrazo a todos.
DE NOCHE CON PASOS LENTOS...
De noche con pasos lentos,
caminando, viendo las ventanas opacas,
por las despobladas calles de alguna
ciudad, en la hora más honda y ciega;
cuando ya ninguno vela, y el aire
pesa con el sueño de las gentes.
Me sorprendo dulcemente, imagino
quiénes, cómo son los que duermen:
hombres fatigados, niños pálidos,
mujeres bellísimas cuyos cuerpos,
misteriosamentre enternecidos,
flotan como larvas en sus capullos
de sábanas puestas hace tres días.
Siento, raras veces pude sentirlo,
que las soledades y los deseos
llegan: buscan dentro de mí, me buscan.
Tras una ventana de éstas podrías
estar, indefensa, durmiendo,
tú para quien fue demasiado simple
la caja de vidrio que te encerraba
en mi corazón de veinte años,
y a quien un tendero anónimo
tomó como criada, tranquilamente,
después de pasar por un juzagado
y un vestido blanco y una iglesia.
¿Qué claros pilares sueñas de oro,
qué mareas cálidad, en costas
que nunca verás estando despierta?
Duermes, y estás libre, y te sonríes;
olvidas tus pisos lavados, tu cocina,
y los calcetines que aborreces.
Acaso esta misma noche en que pienso,
en este momento, mientras camino
por estos lugares próximos,
estás escuchando en alguna parte
las cosas que no te dije, el silencio
que no comprendiste: me has econtrado.
Y algo que yo tuve olvidado
mucho tiempo sube por mi tristeza
y va descubriéndose en secreto,
y me va ligando a ternuras
ajenas, a oscuros tormentos, a nostalgias.
Siguiendo la sugerencia de Jesús, mando un poema con el cual si que me he identificado, he sentido tantas veces lo mismo al ver las ventanas iluminadas entre la oscuridad de la noche, esas pantallas, esas cortinas de humo tras de las que se esconde lo que amamos, lo que odiamos, lo que desconocemos, lo que olvidamos.
En fin un bellísimo poema.
Cambiando de tema, me ha resultado muy complicado acceder al blog.
Y cambiando otra vez de tema, los comentarios de los compañeros sobre Idea Vilariño me parecieron de gran hondura,en fin muy, muy buenos.Yo envié un comentario pero no llegó, a ver si llega este. Un abrazo a todos.
DE NOCHE CON PASOS LENTOS...
De noche con pasos lentos,
caminando, viendo las ventanas opacas,
por las despobladas calles de alguna
ciudad, en la hora más honda y ciega;
cuando ya ninguno vela, y el aire
pesa con el sueño de las gentes.
Me sorprendo dulcemente, imagino
quiénes, cómo son los que duermen:
hombres fatigados, niños pálidos,
mujeres bellísimas cuyos cuerpos,
misteriosamentre enternecidos,
flotan como larvas en sus capullos
de sábanas puestas hace tres días.
Siento, raras veces pude sentirlo,
que las soledades y los deseos
llegan: buscan dentro de mí, me buscan.
Tras una ventana de éstas podrías
estar, indefensa, durmiendo,
tú para quien fue demasiado simple
la caja de vidrio que te encerraba
en mi corazón de veinte años,
y a quien un tendero anónimo
tomó como criada, tranquilamente,
después de pasar por un juzagado
y un vestido blanco y una iglesia.
¿Qué claros pilares sueñas de oro,
qué mareas cálidad, en costas
que nunca verás estando despierta?
Duermes, y estás libre, y te sonríes;
olvidas tus pisos lavados, tu cocina,
y los calcetines que aborreces.
Acaso esta misma noche en que pienso,
en este momento, mientras camino
por estos lugares próximos,
estás escuchando en alguna parte
las cosas que no te dije, el silencio
que no comprendiste: me has econtrado.
Y algo que yo tuve olvidado
mucho tiempo sube por mi tristeza
y va descubriéndose en secreto,
y me va ligando a ternuras
ajenas, a oscuros tormentos, a nostalgias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Hola María José, he trasladado tu texto, que aparecía como comentario de una entrada de Blanca Fernández, y lo he incorporado como una nueva entrada. Si tienes (tenéis) problemas con el blog, o dificultades para que aparezca un comentario, enviádmelo por correo. Ayer os envié las claves de acceso al blog, de modo que cuando sea un texto nuevo es preferible que figure como nueva entrada, y, cuando sea un comentario a un texto ya publicado, pues como lo que es, como comentario. Un último ruego, cuidemos la expresión para que las opiniones se entiendan y no haya que descifrar nada.
ResponderEliminar